Acudir a la solución alternativa de conflictos en Hidroituango, el mecanismo para cuidar a EPM

Un acuerdo protegería los recursos de los antioqueños y la seguridad energética de los colombianos .

Todos por Medellín se constituyó para cuidar a Empresas Públicas de Medellín (EPM) y contribuir a salvaguardar el patrimonio y los recursos de los antioqueños. Además, EPM es una de las empresas estatales más importantes del país y —como lo recordó el presidente Iván Duque en su visita al Proyecto Ituango el 13 de noviembre de 2020— esencial para la seguridad energética del país en próximos años. 

En este escenario, no puede perderse de vista que el contrato CT-2012-000036, suscrito entre EPM y el Consorcio CCC Ituango -conformado por las empresas Camargo Correa, Conconcreto S.A. y Coninsa – Ramón H. S.A.- para la construcción del Proyecto Hidroeléctrico Ituango finaliza el próximo 31 de diciembre.  

A menos de mes y medio de que se cumpla ese término, todavía no se ha llevado a cabo la audiencia de conciliación solicitada por EPM, en la que requirió a los contratistas por la suma de $ 9.9 billones. Sin un acuerdo extrajudicial entre las partes, bien sea en la audiencia de conciliación o mediante cualquier otro mecanismo alternativo de resolución de conflictos, no se podrá mantener el proceso de construcción ni el cumplimiento del cronograma hasta la entrega de la obra, de tal manera que el proyecto Hidroituango comience a generar energía entre finales de 2021 e inicios de 2022 (300 MW), y opere plenamente desde 2025. 

Esta es la expectativa del Gobierno Nacional, las calificadoras de riesgo, los prestamistas institucionales internacionales, los tenedores de bonos del Grupo EPM y, por supuesto, de toda la sociedad colombiana.

Si no se produjera ese acuerdo extrajudicial y se diera un cambio en el contratista, estaríamos ante el muy probable escenario del retraso de las obras, dada la complejidad técnica del proyecto. 

La importancia de un acuerdo entre EPM y los contratistas está en la creación de un ambiente que les permita a los actores concentrarse en lo realmente importante: sacar al proyecto Hidroituango adelante. Por el contrario, si EPM insiste en la presentación de la demanda e Hidroituango muy probablemente quedará sin contratista a partir del 1 de enero de 2021, el cronograma sufrirá retrasos, generando, consiguientemente, la pérdida de confianza de los prestamistas del Grupo EPM en la capacidad de pago de sus obligaciones financieras en los términos pactados, particularmente los vencimientos de créditos en los años 2027 y 2029 superiores a 1,000 millones de dólares. 

Debe recordarse que Hidroituango no solo tiene una importancia capital para EPM, a la cual le generaría en 2025 2,2 billones de pesos en EBITDA anualmente, sino también para Medellín, que recibiría más de $ 500,000 millones adicionales en transferencias de EPM desde ese mismo año. Adicionalmente, el beneficio para toda la sociedad colombiana es real toda vez que con la entrada en operación de las ocho unidades de generación de 2,400 MW (entre el 45% y el 76% de todo el aumento  proyectado de la demanda energética de Colombia entre 2020 y 2029), se cumple la finalidad que el país disfrute de una energía eléctrica producida a menor costo y de una manera más limpia con el medio ambiente, mejorando la calidad de vida de millones de personas y la competitividad de una economía necesitada de nuevas fuentes sostenibles de crecimiento. 

Es por todo lo anterior que desde Todos por Medellín sugerimos que, entre EPM y los contratistas haya ánimo conciliatorio para que, con independencia de los términos del acuerdo, pueda asegurarse el cumplimiento de los plazos estimados para la entrada en operación de Hidroituango. La sostenibilidad de la empresa es lo que está en juego y con ella, la oferta energética del país y cuantiosos recursos para la inversión social el municipio de Medellín.  

Todos por Medellín comparte el mensaje del presidente Duque a los colombianos en el sentido de que es necesario: “acelerar y mantener [el proyecto] conforme al cronograma, que se mantengan los ciclos de contratación previstos para finalizar el año, que continuemos el año entrante con el cronograma de obra y que nosotros tengamos en el primer semestre del 2022 las turbinas instaladas y funcionando.” 

Lo público es de todos, Todos por Medellín. 

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