Covid-19 y corrupción una crisis ética y de la democracia

Conclusiones del Informe 2020 de Transparencia Internacional.

Soborno, malversación de fondos, inflación de precios, favoritismo: el 2020 fue un año en el que la crisis no fue solamente sanitaria y económica; según el último informe de Transparencia Internacional (1)(IPC, 2021), el año pandémico “afianzó las modalidades de corrupción” lo que da cuenta también de una crisis ética que obstaculiza la posibilidad de responder de manera justa y equitativa al problema de la covid-19.

En una escala de cero a cien – en la que el cero da cuenta de corrupción elevada y, el cien, de corrupción inexistente–, Transparencia Internacional mide el Índice de Percepción de la Corrupción (IPC, 2021) en el sector público en 180 países.

Los países que presentan las mejores puntuaciones se encuentran alrededor de los 85 a 88 puntos (Singapur, Finlandia, Nueva Zelanda o Dinamarca), mientras los de puntuación más baja se encuentran alrededor de los 12 a 15 puntos (Siria, Sudán del Sur, Venezuela o Yemen) (IPC, 2021).

La puntuación de Colombia para el 2020 es de 39 puntos, cifra que no ha mejorado entre 2012 y 2020 y la cual da cuenta de un grave problema, pues: “una calificación por debajo de 50 puntos indica niveles de corrupción muy serios en el sector público de un país” (2), según señala Transparencia, capítulo Colombia.

(Lea aquí Dudas y reparos a las votaciones del presupuesto participativo)

En el caso de Colombia, Transparencia Internacional es enfática en señalar que hay “una concentración alarmante de poder en el brazo ejecutivo”(3)  concentración que se afianzó debido a las medidas extraordinarias por la covid-19. Esta particularidad alarmante se manifestó mediante las significativas restricciones a los derechos civiles, y también en múltiples casos de corrupción vinculados a la contratación (4).

Una exigencia puntual que señala Transparencia Internacional como fundamental en la lucha contra la corrupción es la de “la obligación que tienen los gobiernos de permitir a las organizaciones de la sociedad civil y a la prensa de actuar como guardianes que observen y pidan cuentas a políticos y empresarios” (IPC, 2021).

Adicional a esto, el informe recomienda como mecanismos para luchar contra la corrupción (IPC, 2021):

  1. Reforzar los organismos de supervisión, con fondos, recursos e independencia.
  2. Procesos de contratación abiertos y transparentes que permitan identificar conflictos, garantizar precios justos y combatir irregularidades.
  3. Defender la democracia respetando el derecho de la ciudadanía de exigir rendición de cuentas.
  4. Ofrecer información de manera sencilla y accesible para conocer con detalle los gastos y la distribución de los recursos y garantizar el derecho a la información.

Así pues, son diferentes los mecanismos para intentar luchar contra la corrupción, y necesarios y oportunos si se tiene en cuenta que esta “como un fenómeno sistémico puede clasificarse de diferentes formas”; así lo evidencia el informe del Monitor Ciudadano –Radiografía de los hechos de corrupción en Colombia 2016 – 20018 (2019)–, en dónde se encuentra de manera clara la definición de algunos de los diferentes tipos de corrupción, tales como: corrupción administrativa, política, judicial, privada y cooptación del estado” (Monitor ciudadano, 2019).

En el caso de la administrativa, esta hace referencia a “la reproducción de distorsiones en la etapa de la implementación y ejecución de leyes, reglas y regulaciones. En esta intervienen autoridades públicas, servidores públicos, proveedores del Estado, contratistas, gremios y ciudadanos del común interesados en alterar procesos administrativos para apropiarse de recursos públicos, buscar favorecimientos particulares, lograr la vinculación a la burocracia estatal de familiares y amigos que no cumplen los requisitos de mérito y perfil” (Monitor ciudadano, 2019).

La corrupción política por su parte, “es el uso inadecuado de la autoridad y poder común con el propósito de obtener ganancias individuales o grupales en perjuicio de la colectividad (Warren Mark E. 2004 citado en el informe del Monitor Ciudadano)” Según señala este informe, “las manifestaciones más claras de corrupción en Colombia se generan desde la propia disputa por el poder político y la financiación de la política, el desvío irregular de recursos públicos para beneficio particular, hasta los sobornos y maniobras del sector privado, en donde no necesariamente intervienen actores públicos” (Monitor ciudadano, 2019).

La corrupción judicial se entiende como “toda aquella conducta del abogado, funcionario o empleado judicial, actor del sistema judicial que usa el poder encomendado para obtener un beneficio ilegítimo para una parte y/o para sí mismo y que incluye toda influencia inapropiada sobre la independencia e imparcialidad del proceso judicial o el apego a su misión y los oficios que le son encomendados”. (Monitor ciudadano, 2019).

La captura o cooptación del estado se define como “una especie de corrupción económica a gran escala en la que agentes privados tienen influencia en la formulación de leyes, normas, decretos, regulaciones y políticas públicas para favorecer sus propios intereses en detrimento del bienestar colectivo, siendo sus efectos son no solo económicos sino políticos, sociales y hasta morales” (Garay J, Salcedo E, 2008, citado en el Monitor ciudadano)

Por último, la corrupción privada consiste en “una desviación fraudulenta o abusiva de potestades de control y decisión en la empresa privada, que genera conflictos de intereses dentro del sector privado y que, de forma directa o indirecta, puede afectar también al interés general” (Carbajo Cascon, F, 2012, citado en el Monitor Ciudadano)

En el marco de la covid-19, como bien señala Transparencia Internacional, la corrupción socava la respuesta sanitaria a la crisis, sin embargo, más allá de este contexto “la corrupción contribuye a mantener la democracia también en un estado de crisis permanente” (IPC, 2021).

En el acatamiento de las diferentes recomendaciones que hace esta organización, la lucha contra la corrupción es también una labor de la acción ciudadana, una tarea en la que hay mucho por aprender y defender. Desde Todos por Medellín, estamos comprometidos con cuidar a nuestra ciudad, con su apoyo y sus denuncias, para evidenciar y luchar contra la corrupción.

Fuentes:

-Índice de Percepción de la Corrupción. Transparencia Internacional. 2021. https://transparenciacolombia.org.co/2021/01/28/indice-de-percepcion-de-la-corrupcion-2020/

-Así se mueve la corrupción. Radiografía de los hechos de corrupción en Colombia 2016-2018. Monitor Ciudadano, Corporación Transparencia por Colombia. Bogotá D.C., mayo de 2019.

1-Transparencia Internacional: es un movimiento global anticorrupción con más de cien capítulos en todo el mundo y secretariado internacional en Berlín.

2- Colombia no logra avances significativos en percepción de corrupción

3- “Alarm over concentración of power in the presidency in Colombia”

4- La oscura mina de oro en la que se convirtió la compra de equipos por la pandemia en Latinoamérica

 

Lo público es de todos, Todos por Medellín. 

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