De villanos y superhéroes

Piedad Patricia Restrepo

Vocera Todos por Medellín

A mucha gente le gusta el drama, la pelea, la conflictividad. A otros tantos les gustan las versiones caricaturescas del villano y los superhéroes.

A eso se está jugando en la política local en Medellín, con la complicidad, lamentablemente, de algunos medios de comunicación que, sin ahondar en los problemas que enfrentamos, le dan voz al alcalde de Medellín sin confrontar con voces especializadas que puedan profundizar en los temas y al menos darle a la ciudadanía la oportunidad de tener dos versiones de las historias.

En estos días, un taxista al escuchar en radio al alcalde hablando de Hidroituango y los seguros le daba a éste la razón. Al ver la situación, lo confrontamos con otra versión y el señor nos preguntaba por qué los periodistas no le preguntan entonces al alcalde en torno a esa otra versión de la historia. Tal cual. Esa misma pregunta nos hacemos nosotros. Por qué no hay un trabajo periodístico que vaya en búsqueda de la verdad y, si no es este el objetivo, por lo menos que se abra el debate con múltiples versiones de la historia y que sea la gente la que decida qué creer.

Por ejemplo, cuando el año pasado se habló de la supuesta aparición súbita del estudio de las reaseguradoras del proyecto Hidroituango, que había estado embolatado o más bien “escondido”, muchos medios de comunicación le dieron voz al alcalde Quintero y al ex alcalde Gutiérrez, pero no se les ocurrió darle la voz a expertos en seguros. El tema era jurídico, un asunto de seguros, no obstante, el abordaje fue meramente político. Al parecer, era mejor tener una historieta con villanos y un superhéroe. Los villanos representados en la anterior junta, la que le había renunciado, los ex gerentes, y los ex políticos vinculados con anterioridad a EPM, excepción hecha de Luis Pérez. El super héroe, el alcalde Quintero, que vino a salvar a EPM y salvar a Medellín de una dirigencia pública y privada pésima, que se estaba robando la ciudad.

Qué simplicidad. Qué falta de rigor la de muchos medios de comunicación. Y de eso se nutre la ciudadanía, así como el señor taxista con quien nos tocó compartir espacio mientras escuchábamos las noticias en la radio. Estábamos ahí para ofrecer otra versión de la historia, con argumentos y datos. Pero el gran interrogante sigue ahí: por qué los medios no contrapreguntan, por qué los medios no traen otras voces. Por qué los medios no están interesados en entregar elementos de juicio a los ciudadanos más allá de nutrir el morbo, la pelea, las intrigas, convirtiendo asuntos públicos en mera entretención.

En el caso de EPM, tenemos un alcalde que promete, promete y promete y no cumple, no cumple y no cumple. Medido con su propio rasero, el alcalde va muy mal. En campaña afirmó que nombraría un gerente de EPM para mínimo los cuatro años. En menos de 24 meses van tres gerentes nombrados y una encargada. Esto decía: En cuatro años una gerencia difícilmente alcanza a entender la profundidad de una empresa del tamaño de EPM. Por eso proponemos un acuerdo de largo plazo que aproveche la actual crisis como una oportunidad para establecer un pacto con diversos actores políticos, económicos y gremiales, con el objetivo de cualificar en términos técnicos a la junta directiva y darle estabilidad a la Gerencia de EPM”.

Sobre Hidroituango y los seguros el alcalde armó una novela: “No es un problema de seguros. Es un problema de dignidad. Que los responsables paguen por sus daños y no los ciudadanos. Seguros no cubren mil millones de dólares en daños (4 billones).”

Con cara y cruz gana el alcalde. O eso nos quiere hacer creer.  Porque ahora que el seguro pagó, apalancado en la inclusión de las aseguradoras en el fallo de la Contraloría, que difícilmente se hubiera resuelto ahora si eso no ocurre, sale a sacar pecho y pregonar, con vallas incluidas, que él recuperó la plata y que ahora la tarea es que el proyecto siga adelante. Al alcalde Quintero se le dijo desde el inicio de su mandato, desde diversas orillas, que esa era la prioridad para EPM. Pero él atenía otra agenda y fue por ella que sacó a su primer gerente, el de toda su “confianza”.

Al finalizar, no es muy difícil para un político hacer un manejo politiquero, con una visión de corto plazo, sin que se note en su periodo de gobierno los efectos perversos en el actuar. Como decía un exempleado de EPM recientemente: “En EPM las malas gestiones se notarían en tres periodos de gobierno, es decir, en 12 años”. Es por ello que se necesitan tantos ojos mirando hacia nuestra empresa insigne. Y no para ser superhéroes contra villanos sino para ser ciudadanos comprometidos en la defensa de lo público.

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