La atención a la primera infancia más vulnerable en Medellín va de mal en peor

Por Piedad Patricia Restrepo (@piedadrestrepor) 

Iniciado el gobierno de Daniel Quintero y su plan de Desarrollo Medellín Futuro las esperanzas estaban puestas en la decisión de duplicar el presupuesto para Buen Comienzo, el programa de atención integral de la primera infancia vulnerable de la ciudad.

Qué desilusión tan grande ha sido el resultado de dos años de la gestión del programa por parte de esta Alcaldía. En 2020, en plena pandemia, cuando más se requería la acción pública por el aumento de la pobreza, se redujo el número de niños atendidos, ¡3.504 niños menos!; y de madres gestantes, ¡5.009 madres menos  respecto al año 2019!.

El primer año de la administración, con cambios en la modalidad que atiende a los más pequeños y a las madres gestantes pusimos varias denuncias formales de las que ya hay un primer resultado: ¡presuntos hallazgos por más de 2.000 mil millones de pesos!, también hallazgos disciplinarios y penales, que son graves indicios de malos manejos en el programa.

A inicios de 2021, advertimos sobre los cambios en los requisitos para los oferentes porque de forma abrupta dejarían por fuera a la mayoría de organizaciones que históricamente han prestado los servicios en el programa.

También advertimos sobre los cambios en las relaciones técnicas que van en contravía de la calidad en la prestación del servicio: más niños para atender por cada agente educativa.

Además, advertimos sobre la fragmentación del programa. Imagínense que ya las entidades no pueden contratar sus propios nutricionistas entonces se optó por un convenio interadministrativo con el Hospital Infantil, sobre el cual no existe información pública que nos permita conocer cómo funcionó en 2021.

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El resultado lo vemos ahora: los días de atención para los niños y las madres se redujeron en todas las modalidades del programa en 2021. Por ejemplo, en los jardines infantiles se redujo 25 días dicha atención y el institucional 8 horas, se redujo 15 días.

Recordemos que el impacto positivo en el desarrollo de los niños es mayor conforme crecen los días de atención, por tanto, esta reducción en la atención se verá reflejada en indicadores cruciales como, por ejemplo, la desnutrición.

Concluyo diciendo que justo los mayores recursos invertidos en el programa eran para mejorarlo en cobertura y calidad y para reducir el número de niños con desnutrición crónica. A estas alturas, con estos resultados tan negativos la pregunta es: ¿a dónde se está yendo la plata invertida en Buen comienzo?

 

 

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