La cultura no puede ser la cenicienta en Medellín

Por Piedad Patricia Restrepo (@piedadrestrepor)

Que tristeza nos da a muchos ciudadanos en Medellín ver lo que está pasando hoy con la inversión pública en Cultura. Mientras la administración municipal se ufana de contar con el más alto presupuesto de la ciudad, con más de 6 billones de pesos para inversión, la cultura recibe menos recursos, convirtiéndose en la menor apuesta porcentual desde 2008, año para el cual se tiene información comparable.

La cultura ha sido bastión de transformación de Medellín. Aunque a algunos artistas no les gusta que se hable de la cultura como resistencia, en épocas aciagas de la ciudad la cultura ha sido eso: resistencia contra el poder no legítimo o legitimado. La cultura es transformación e innovación. La cultura nos permite ver al pasado con nitidez, hacerle múltiples interrogantes al presente y avizorar futuros prometedores y esperanzadores.

Qué podemos aprender las mujeres de la obra de Débora Arango, cómo no maravillarnos con la obra del artista colombiano más importante, el maestro Fernando Botero; cómo no emocionarnos con los conciertos de la Red de Escuelas de Música de Medellín o cómo no sorprendernos con la biodiversidad colombiana en el acuario del Parque Explora.

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Y es que educación y cultura van de la mano. Se aprende más fácil a través de las emociones, de la vinculación afectiva. La cultura abre nuevos mundos a los niños y adolescentes. No solo importa el aula de clase y la interacción con los profes; la ciudad y la cultura son grandes maestros. Esa debería seguir siendo, cada vez más, la apuesta de Medellín.

Transformar y pensar en el futuro no se hace sin cultura, no se hace acortando los recursos públicos y asfixiando a organizaciones como el Parque Explora, el Museo de Antioquia, la Casa Museo Pedro Nel Gómez, el Museo Cementerio San Pedro, el Museo de Arte Moderno de Medellín, el Jardín Botánico, el Teatro Pablo Tobón Uribe y el Teatro Metropolitano.

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Por ello, como ciudadanos hoy estamos reclamando no dar la espalda ni a la cultura ni a las organizaciones que hacen posible su mayor difusión.

Porque lo público es de todos, Todos por Medellín.

 

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