La prioridad es terminar cuanto antes Hidroituango

El proyecto Hidroeléctrico Ituango tuvo momentos de tensión a finales del año pasado, ya que no se sabía si EPM prorrogaría el contrato que tenía suscrito con el consorcio constructor de la obra. Desde antes de que el alcalde Daniel Quintero se posicionara, ya había hecho fuertes críticas a los constructores del consorcio CCC Ituango y los había señalado como los culpables de la contingencia ocurrida en 2018. Por esto, desde que llegó a la Alcaldía, ha expresado su deseo de cambiar a los contratistas para que sean otros constructores quienes terminen la obra.

En medio de la controversia acerca de la causa del taponamiento de la galería auxiliar, de lo que sí había claridad era de la necesidad de que el proyecto se recuperara en el menor tiempo posible para proteger la vida de las personas ubicadas aguas abajo y que EPM pudiera continuar con las obras, incluidas aquellas que permitieran superar la contingencia. Para esto, en 2019 EPM contrató a la empresa chilena Pöyry Ltda., con el fin de tener un peritaje externo (solicitado por la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales-ANLA) e independiente para la revisión del diseño de las obras de reparación y su factibilidad técnica después de la contingencia, y asegurar la protección de la comunidad y el medio ambiente.

Según la información dada por EPM, el informe Pöyry fue entregado el 21 de diciembre de 2021, sin embargo, este solo fue conocido públicamente a mediados de enero.

Informe Pöyry: no debe desmontarse el proyecto

El informe recomienda, principalmente, la continuación del proyecto, expresando para ello que “no es necesario, ni considerado recomendable el abandono del proyecto, lo cual sería sumamente complicado y podría resultar en situaciones no controlables, y así todavía aumentar el nivel de riesgo.”[1] El informe también aclara que el desmontaje de una hidroeléctrica de estas dimensiones no se ha hecho en ninguna parte del mundo, por lo que no existen precedentes de cómo hacerlo, sin que se ponga en riesgo el medio ambiente y las comunidades aguas abajo. Además de las dificultades técnicas para el desmontaje y el restablecimiento de la situación inicial de la zona, la decisión de desmontar el proyecto significaría claramente que el proyecto no tendría ningún ingreso y EPM tendría que asumir la pérdida completa de todo lo invertido, más los gastos del desmontaje.

No al cambio de contratistas

Aparte de la conclusión principal de continuar con el proyecto, la empresa Pöyry presenta una Matriz de hallazgos en la que, además de la identificación de varios riesgos técnicos relacionados con la construcción de la obra y posibles riesgos geológicos, reseña un riesgo administrativo alto, derivado del eventual cambio de contratistas para las obras principales del proyecto, ya que todo cambio exige un tiempo de conocimiento detallado del proyecto y empalme, que en este caso implicaría mayor tiempo para entrar en operación.  Así, debido a los reiterados anuncios respecto de la necesidad de cambiar a los contratistas por parte de EPM y del Alcalde, los expertos han dicho que ello significaría un incremento de los riesgos del proyecto; hoy el informe Pöyry lo confirma.

Si bien el informe Pöyry no hace una revisión de la causa de la situación de emergencia sino de cómo salir de ella, señala como relevante que con el eventual cambio de contratistas se aumentaría el costo de terminación de la obra, llevaría a la pérdida de “la responsabilidad para el diseño y ejecución de las obras[2], lo cual se desprende del hecho de que es la propia EPM la que, con la decisión de cambio, incrementaría el riesgo de no recuperación del proyecto.

En diciembre del año pasado se prorrogó el contrato con el consorcio CCC Ituango por ocho meses de ejecución más tres de empalme, con el fin de asegurar la entrega del primer generador y avanzar en la obra mientras se hace el proceso de licitación para los nuevos contratistas. De acuerdo con el derecho de petición hecho por la Veeduría Todos por Medellín a EPM, el proceso de movilización para cambiar de un contratista a otro, después de surtir toda la etapa contractual es de 150 días, tiempo que seguramente implicará el retraso de la obra, con el incremento de dos riesgos importantes para el proyecto.

El primero por el uso del vertedero, ya que como lo señala Pöyry, el vertedero está diseñado para un uso esporádico, no un uso continuo como se viene haciendo en Hidroituango desde hace varios meses, por no existir otro elemento de descarga. El uso continuo puede ocasionar fallas, que lleven en el peor escenario a la destrucción de la presa y poner en riesgo todo el proyecto, con consecuencias catastróficas social y ambientalmente. Por esta razón, la forma de mitigar este riesgo a corto plazo es la entrada lo más rápido posible de las primeras turbinas de generación, para tener otro elemento diferente de descarga.

El segundo riesgo derivado del retraso de la entrada en operación es el compromiso de entrega de energía en firme que tiene EPM, para la cual debe tener por lo menos las dos primeras turbinas en funcionamiento a principios del mes de diciembre 2022 y otras dos siguientes antes de diciembre del 2023. Con la renovación al consorcio actual se puede asegurar la entrada a tiempo de la primera turbina, pero si el contrato no se renueva se pone en riesgo la entrada de las demás turbinas y EPM podría llegar a perder, con todos los contratos de energía en firme por la energía dejada de vender, multas y garantías ejecutadas, cerca de USD 1.300 millones[3].

Además del retraso en las obras, el cambio de contratistas puede traer otras complicaciones por la falta de conocimiento del proyecto por parte de nuevos contratistas y la pérdida del know how que tienen los actuales. Incrementando una vez más los riesgos en las obras, especialmente teniendo en cuenta que hay sectores del proyecto donde no se ha podido ingresar.

Actuar en beneficio de las comunidades y del interés general

El llamado a EPM y al alcalde como presidente de su Junta Directiva es a garantizar la seguridad y la vida de las comunidades ubicadas aguas abajo, asegurando también la sostenibilidad del proyecto y la propia EPM, para ello se deben tomar aquellas decisiones que permitan la entrada en operación y la terminación del proyecto en el menor tiempo posible y con la mayor transparencia.

[1] Informe Pöyry sobre Hidroituango para EPM, presentado el 21 de diciembre.

[2] Informe Pöyry sobre Hidroituango para EPM, presentado el 21 de diciembre.

[3] CREG 194 de 2020 y

https://luisguillermovelezalvarez.blogspot.com/2021/11/hidroituango-las-tribulaciones-de.html

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