Medellín no nació con Daniel Quintero

Por: Piedad Patricia Restrepo, Vocera de Todos por Medellín

La construcción de relatos e imaginarios a través de ideas que se repiten, se repiten y se repiten hasta la saciedad, logra que una buena parte de la gente termine convencida de que esa idea repetida, por el solo hecho de repetirse, sea considerada como verdad. Estas son estrategias que casi siempre están exentas de matices, de preguntas o de dudas. Las cosas están dadas en blanco o negro, al estilo de “nada del pasado es bueno”, “todo lo nuevo es bueno”, “nosotros los buenos, ustedes los malos” y otra larga lista de afirmaciones cortas muy efectistas.

Traigo esto a colación porque de un tiempo para acá se escuchan y leen muchos relatos que hablan de una Medellín que venía de tiempo atrás sin esperanza, de una Medellín sin futuro. Este relato quiere instaurar en el imaginario colectivo que veníamos mal y que ahora con el nuevo gobierno de Daniel Quintero hemos recuperado la senda y logramos ver un futuro más prometedor.

Desde Todos por Medellín ya habíamos analizado en detalle aquella frase del alcalde en la que decía que Medellín era una ciudad desesperanzada. Refutamos con datos y argumentos esa afirmación: Medellín no era una ciudad sin esperanza. Es y ha sido por naturaleza una ciudad donde su gente se siente orgullosa y satisfecha como lugar para vivir.

Lo anterior no significa que seamos una ciudad sin problemas, ni desafíos. Por el contrario, en la medida en que las ciudades avanzan, cuando crece su clase media y se reducen los hogares con menores ingresos, como es el caso de Medellín antes de la pandemia, son capaces de reconocer con mayor franqueza los problemas que las aquejan, nuevas agendas emergen y, a su vez, crecen las demandas sociales frente a la acción esperada del Estado.

Justamente, esas demandas sociales se han manifestado en Colombia con más fuerza en este año bajo las marchas durante el paro nacional. En ese marco, han salido relatos que plantean que en Medellín no ha sido tan fuerte el paro gracias a la gestión del alcalde., enumerando varios hechos como testimonio de ese argumento.

Aquí exponemos algunos de ellos para mostrar que Medellín no nació con Daniel Quintero. Medellín, con sus avances y sus problemas aún no resueltos, ha sido construida paso a paso, gobierno a gobierno, pero siempre bajo un hilo conductor que es el que ahora tratamos insistentemente de proteger: construir sobre lo construido. Quien construye sobre lo construido es capaz de reconocer a quienes precedieron, valorando lo bueno y aportando nuevas ideas para avanzar.

Se afirma que esta alcaldía ha duplicado los proyectos en el norte de la ciudad, sector históricamente menos atendido. La primera afirmación es bastante dudosa. La segunda es falsa. En el primer caso, observando la inversión por habitante en cada comuna de la ciudad, se encuentra que la inversión tanto en el nororiente como en el noroccidente se mantuvo relativamente estable en 2020 frente a la inversión histórica; así, si se duplicaron los proyectos en el norte, fue prácticamente con la misma cantidad de recursos invertidos en dichos territorios. Específicamente, frente a 2019, el promedio de aumento presupuestal fue del 1,6%. Las comunas de Popular, Santa Cruz y Robledo tuvieron incrementos menores al 1%, se destacó el crecimiento en Aranjuez con el 6,6%, mientras Manrique tuvo una reducción de la inversión por habitante de 2,3% en relación con 2019.   Sobre lo segundo, no es cierto que el norte de la ciudad haya sido el menos atendido. De hecho, con el ánimo de invertir de forma progresiva los recursos públicos del municipio, desde principios del 2000 se lleva a cabo la Encuesta de Calidad de Vida, con la que se mide un Índice Multidimensional de Calidad de Vida. Ese índice es la guía de la inversión: entre menor es la calidad de vida en un territorio, mayor es la inversión que se realiza en él. Así las cosas, la zona norte, junto con Villa Hermosa y San Javier, han sido las comunas de mayor inversión desde que se tiene información al respecto. Vale la pena señalar que en 2020, primer año de la actual administración, bajó sustancialmente la inversión en los corregimientos de Medellín. Se pasó de una inversión de $2.052.153 a $1.724.133.

También se expresa que esta alcaldía ha ofrecido miles de becas gratuitas en carreras técnicas de altísima empleabilidad. Es importante recordar que, desde los inicios del Presupuesto Participativo, las comunas del norte empezaron a priorizar proyectos que entregaban becas para educación superior. Esta iniciativa se retoma con fuerza con recursos que EPM entregó a la ciudad para el Fondo de Becas EPM, con motivo de su aniversario número 50, el cual tuvo inicialmente una inversión de $150.000 millones, y luego recibió otros $150.000 millones. Hasta la fecha ha beneficiado a más de 30.000 estudiantes. A partir de allí, se han creado otros fondos con menos alcance, pero con el mismo objetivo de beneficiar a jóvenes con formación post secundaria. En promedio, entre 2008 y 2019, se entregaron en promedio 5.420 becas anuales en las diferentes modalidades.  En 2020 fueron entregadas 5.403 becas. Así las cosas, efectivamente se entregaron miles de becas en 2020, como se venía haciendo desde 2008.

Se habla también del fortalecimiento del modelo de seguridad desde la tecnología y la reducción de todos los índices de inseguridad. Efectivamente, en 2020 se redujeron los índices más importantes de inseguridad, desde la tasa de homicidios, pasando por las denuncias de diferentes modalidades de hurtos. No obstante, es debatible hablar de un fortalecimiento de modelo de seguridad desde la tecnología y no mencionar como un factor clave las circunstancias de encierro que impuso la pandemia en varios momentos del año pasado.

Ahora bien, en relación con la tecnología, ésta ha sido la inversión más representativa en seguridad desde varios gobiernos atrás. De hecho, ha sido debatido en varios espacios, cuán costo/efectiva ha sido dicha inversión, y si es la ruta más inteligente para la reducción sostenida de los delitos. Adicionalmente, llama la atención que en 2020 la ejecución presupuestal en seguridad ciudadana fue una de las bajas, en relación con las otras inversiones como educación, salud, transporte. Así, mientras la ejecución de toda la inversión fue de 90,4%, la de seguridad fue de 67,1%.

Pero el dato más diciente que rebate el argumento del fortalecimiento del modelo de seguridad desde la tecnología, es que el indicador más relevante a la hora de medir la seguridad es el número de homicidios. Pues bien, no es buena noticia que a esta altura del año haya un aumento por violencia homicida del 13,9% respecto al mismo periodo de 2020. Sin duda, el argumento ligero y no contrastado del fortalecimiento del modelo queda sin sustento ante las cifras de 2021.

También se afirma de forma reiterada por parte de la Alcaldía que se ha duplicado el presupuesto en primera infancia. Como ya lo dijimos en otra columna, en 2020 no se duplicó el presupuesto al programa y en lo que va corrido de 2021 tampoco se ha hecho. Se presupuestaron $115.000 millones, muy por debajo de años anteriores, y por debajo de lo que planean invertir: $203.000 millones. Al final del año veremos si se duplicó la inversión histórica, pero más importante aún, estaremos atentos a revisar cómo se asignaron dichos recursos, y si terminaron impactando positivamente a los niños y niñas vulnerables de la ciudad y a las madres gestantes, propósito superior del programa.

De otro lado, la consecución de los recursos para la nueva línea del Metro es sin duda una muy buena noticia para la ciudad. Justo es el resultado de la continuación de unas gestiones que arrancaron desde la propia definición del plan de expansión del Metro de Medellín 2006-2030. En 2008 y 2009 se realizaron estudios de prefactibilidad y luego se procedió de la mano con el municipio de Medellín a hacer diseños de detalle. El proyecto se pausó porque se priorizó dentro del Plan de Expansión el tranvía de Ayacucho y sus cables alimentadores. Se retomó en 2016 a través de una serie de convenios con la Alcaldía de Medellín y el Metro y se empezaron las gestiones para la cofinanciación con el gobierno nacional que, finalmente, obtiene esta nueva administración. Así las cosas, una mirada por la evolución del sistema integrado del Valle de Aburrá muestra hitos importantes que han permitido que la región se destaque por la búsqueda permanente de una movilidad más sostenible, sin importar cuál sea el gobierno de turno. Ese es el resultado de múltiples esfuerzos institucionales a lo largo del tiempo, llevando el ADN de construir sobre lo construido. Reconocer lo transitado, con sus avances y retos aún por superar, nos hace reiterar que Medellín no nació con Daniel Quintero.

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