Alcalde, no nos diga más mentiras

Por Piedad Patricia Restrepo, vocera de Todos por Medellín

Cuantas veces sea necesario repetiremos: alcalde, ¡no nos diga más mentiras! Es que cuando uno se imagina que quizás ya no habrá más relatos fantasiosos por parte de Daniel Quintero, pues vuelve y nos sorprende con su mitomanía y adanismo.

Esta vez el turno fue para los servicios públicos en Medellín. Afirmó el alcalde: “Por eso me enojo yo con las administraciones anteriores, que viendo que había barrios sin agua potable no les importaba y nos les llevaban el agua que necesitaban. Por eso y por muchas otras razones uno se emputa. Por eso me da rabia, cuando veo que se roban los recursos públicos que podían ser utilizados para la gente, para llevar acueducto y alcantarillado donde no hay acueducto y alcantarillado y por eso no nos podemos quedar tranquilos cuando esas cosas están pasando. ¿Qué llegó a Belalcázar? Llegó amor, no sólo llegó (sic) unos tubos, como dice el gerente, llegó amor por los niños, llegó amor por las madres; cuando abren la canilla, están recibiendo el mismo (sic) y hasta mejor agua que en el Poblado, y eso es dignidad y eso es a lo que algunos llaman vivir sabroso, que no es otra cosa que tener la misma agua, que tener el alimento mínimo para poder engordar, para poder rendir en el colegio, para poder rendir en el trabajo, que es tener un barrio digno”.

Al alcalde hay que recordarle todo el tiempo lo que en la ciudad se ha hecho, quiénes lo han hecho posible y, lo más importante, cuál debería ser su aporte antes de que se le termine el periodo de gobierno.

En Medellín tenemos muchos servicios públicos de los que aún no podemos afirmar que su provisión sea  de igual calidad en todos los territorios, pero si de algo tenemos que sacar pecho es de los servicios públicos domiciliarios, como la energía, el gas, el agua, que sin importar dónde se provean en Medellín, son de igual calidad.   Ha ocurrido desde mucho antes a esta administración.

Esto ha sido posible gracias a una empresa de talla mundial como Empresas Públicas de Medellín, que ha sido y es reconocida internacionalmente como una empresa de servicios públicos domiciliarios de excelencia.

Dicho esto, Medellín aún no tiene coberturas del 100% de los hogares en servicios básicos como acueducto y alcantarillado. Entre 2016-2019, de acuerdo con cifras de Medellín Cómo Vamos, en acueducto, la ciudad mantuvo una cobertura de 96,9% y en alcantarillado pasó de 91,6% a 95,4%. Justo en ese periodo, desde la Alcaldía de Medellín se tuvo la estrategia Unidos por el Agua en alianza con EPM, que se propuso llevar acueducto y alcantarillado a 40.200 hogares.  Al final del periodo se logró llegar a 41.391 hogares.

Medellín ha sumado diferentes esfuerzos para garantizar el acceso y la calidad de los servicios públicos básicos en las dos últimas décadas. Desde 2009, se creó el Mínimo Vital de Agua, que fue elevado a Acuerdo Munipal en 2011. Este programa entrega 2,5 metros cúbicos de agua por persona mensualmente a personas en el Sisbén y con conexión legal a servicios públicos. En 2012 atendió a 111.990 personas, a 2019 beneficiaba a 268.964 personas y en 2021 llegó a 268.083.

EPM también ha propiciado distintas alternativas para el acceso con continuidad a los servicios como la energía prepago y más recientemente el acueducto prepago; ha habilitado también dispositivos comunitarios para el acceso al agua en zonas donde no llega la conexión de estos servicios.

Son historias que es necesario contar, como también es necesario contar que aún hay comunidades que no tienen conexión y acceso a servicios públicos, principalmente por la ubicación geográfica en el territorio, porque están fuera de lo que el Plan de Ordenamiento Territorial define con posibilidad de habitabilidad. En la medida en que Medellín sigue siendo receptora de población migrante, y ante la ausencia de oferta de vivienda  accesible para estos hogares, esta ocupación irregular continuará en zonas periféricas y no tan periféricas, como hoy es visible en la ciudad con el creciente loteo ilegal, cuya manifestación más evidente es el morro de Moravia.

Alcalde, que bueno seguir sumando soluciones a las carencias de los hogares en Medellín, como la que usted cuenta sobre Belalcázar. No obstante, le pedimos superar cuanto antes esa manía de ver el vaso siempre medio vacío, o vacío del todo; de mentir para engañar y manipular solo por mejorar una imagen que ha perdido porque ya muchos no le creen. En este momento, ese sería su gran aporte: no mentir. Medellín no es perfecta. Medellín tiene retos por superar. De hecho, con su gestión, la lista de pendientes se engrosa, porque con usted en la mayoría de los temas relevantes de ciudad no avanzamos, ni tampoco nos estancamos, con usted, lamentablemente, retrocedemos.

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