El gobierno del espectáculo

Por Piedad Patricia Restrepo, vocera de Todos por Medellín

De no creer fue la entrada del alcalde Daniel Quintero en el retiro del Pacto Histórico en Medellín con memes sobre el alcalde encargado en el momento de crisis institucional, Juan Camilo Restrepo, que nos hablan del talante del mandatario, a quién le importan más la interacción y repercusión de sus redes sociales, con el uso de memes que buscan burlarse o apabullar a cualquiera ose retar su poder, que liderar y administrar a la segunda ciudad más importante de Colombia. Parafraseando a Mario Vargas Llosa, el gobierno de Medellín es un gobierno del espectáculo.

Luego de ser suspendido durante 41 días por presuntamente participar en política a favor de la campaña del Pacto Histórico, el alcalde Quintero se ha dedicado a buscar más y más poder político, olvidándose de la misión que le fue delegada por el electorado en octubre de 2019, lógica en la que el único beneficiado es él y los perjudicados son los ciudadanos; unos de manera más directa, como las dos víctimas fatales del deslizamiento de tierra en el corregimiento de San Antonio de Prado.

El Departamento de Gestión del Riesgo y Desastres -DAGRD– es la entidad encargada de “dirigir la implementación de la gestión del riesgo de desastres, atendiendo las políticas que contribuyan a la seguridad, el bienestar, la calidad de vida de las personas y al desarrollo sostenible. También coordina el funcionamiento y el desarrollo continuo del Sistema Municipal para la Prevención y Atención de Desastres y la adaptación al Cambio Climático”.

Su importancia se ve reflejada en una urbe que ha crecido de forma acelerada y mayoritariamente informal. Si a esto le sumamos el fenómeno global del cambio climático, tenemos una entidad que debe ser asumida con toda la responsabilidad posible y con un presupuesto acorde a las realidades del territorio y su conexión con los fenómenos globales.

Lamentablemente, esto es justo lo que no ha sucedido. El DAGRD ha tenido varios escándalos desde el año pasado. Uno de ellos es que presuntamente la entidad fue cedida por Quintero al ex concejal Alex Flórez y ahora senador por el Pacto Histórico, como fortín para sus aspiraciones políticas electorales. Un presunto uso de “puestos corbata”, esto es, pago a contratistas que nunca ejecutan las actividades para los que son contratados, múltiples puestos clientelares y el nombramiento de una directora que no tiene el perfil para ejercer el cargo en cuestión.[1]

Además, varias comunidades en la ciudad se han quejado por desatención por parte del DAGRD. Dos de las más mencionadas son el sector de Villatina y el de Palos Verdes, ambos con decenas de familias damnificadas y aún sin solución a la vista. El primero lleva más de un año con un riesgo inminente que no ha sido atendido de fondo; y el segundo sufrió los daños hace dos semanas, pero las alertas estaban desde hacía más de un año.[2] En la práctica, la principal queja es que, pese a que hay alertas de parte de la comunidad, estas son desatendidas por parte del DAGRD.

Las cifras de ejecución presupuestal de la entidad son realmente lamentables. En 2020, tuvo un presupuesto asignado de $ 32.200 millones y ejecutó el 55%, esto es, $17.714 millones Por rubros, en administración integral para el manejo de emergencias y desastres tuvo una ejecución de 10.000 millones de $17.000 millones asignados. Llama la atención que mientras el fortalecimiento del SIATA tenía un presupuesto asignado de $540 millones en 2020, solo se ejecutaron $140 millones. Esto es llamativo en tanto, ese mismo año, el director del SIATA tuvo un rifirrafe con el alcalde de Medellín por el análisis de las condiciones de calidad del aire en la región. A partir de esa pelea, el director dejó de tener protagonismo en las discusiones técnicas y al parecer esto también repercutió en la inversión efectiva en este proyecto, ampliamente reconocido por su importancia para la gestión del riesgo.

En 2021, al DAGRD se le asignaron casi $34.000 millones, de los cuales ejecutó apenas el 51,9%, equivalentes a $17.644 millones. Lo que más llama la atención es que para el fortalecimiento del manejo y atención de desastres se asignaron $15.138 millones y solo ejecutaron $5.629 millones. Para el desarrollo de estrategias de reducción del riesgo se presupuestaron $6.421 millones y se ejecutaron poco más de la mitad. Si comparamos con el periodo 2016-2019, se tiene  que la ejecución presupuestal estuvo en el 75,6% y la inversión promedio anual fue de $22.000 millones. Esto es, en los primeros años de la gestión de este gobierno se dejaron de invertir algo más  $8.000 millones[3] en gestión del riesgo y atención de desastres,  tomando como referente el promedio anual del periodo anterior.[4]

Son muchos quienes reconocen que los buenos líderes se rodean de gente más inteligente y capaz para desarrollar las ideas y proyectos que transformen los entornos. Sin pedir mucho, solo lo justo, es de esperar que un líder público escoja dentro su equipo a personas idóneas, con experiencia y capaces de asumir los retos derivados de las funciones encomendadas. Nombramientos inadecuados, máxime en puestos de liderazgo y coordinación son una clara muestra de corrupción, desde un punto de vista ético, no necesariamente legal.

Finalmente, el alcalde se pronunció sobre lo acontecido en San Antonio de Prado y como siempre evadió responsabilidades, pues lo que si sabe hacer es endilgárselas a otros. Con una actitud cero autocrítica sobre su gestión, volvió al tema del cambio climático y pidió de nuevo al gobierno nacional una echadita de mano para un fondo de estabilización en la materia. Alcalde, hay que recordar que la inversión de su gobierno en medio ambiente bajó a mínimos históricos y que teniendo recursos presupuestados por más de $60.000 millones para la mitigación del riesgo y atención de desastres, la ejecución no llegó siquiera al 60%. Esto es claramente una muestra de una ejecución ineficiente y negligente que está causando angustia en la población. Así las cosas, es urgente un replanteamiento inmediato de su manejo en torno a la sostenibilidad ambiental del territorio, incluyendo un cambio en la dirección del DAGRD, además de ejecutar los recursos disponibles a niveles superiores al 90%, para no estar sacando ponchera al gobierno nacional cada vez que surge un problema en la ciudad, escondiendo con ello su pobre gestión.

 

 

[1] Denuncia realizada en redes sociales por el activista anticorrupción, Alejandro Moncada.

[2] Tomado de El Colombiano. Tragedia enluta a San Antonio de Prado ya estaba advertida. Jueves, 14 de julio de 2022. Tema del día, página 3.

[3] A pesos corrientes, esto es sin descontar el efecto de la inflación.

[4] Datos tomados del Plan Operativo Anual de Inversiones para el periodo 2016-2022, información entregada por el Departamento Administrativo de Planeación Municipal de Medellín. Para el periodo 2016-2019 corresponde a la línea 7.3 Medellín Gestiona el Riesgo, que incluye conocimiento del riesgo, reducción y mitigación del riesgo y manejo eficaz de desastres.

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