¿Presupuesto sin participación?

Las dudas en los barrios por los cambios en el presupuesto participativo para el 2021.
Si el río Medellín atraviesa la capital antioqueña de sur a norte y la divide en dos, la concepción y posterior firma del decreto 0901 de 2020, que modifica de manera transitoria las reglas del presupuesto participativo en Medellín, produjo una especie de cisma entre líderes comunitarios que dividen opiniones sobre la conveniencia -o no- de cambiar las reglas de juego sobre la marcha de cómo se priorizan proyectos en los barrios en el contexto de la pandemia.
Si hablamos en recursos son $230.000 millones, lo que equivale al 5 % del presupuesto del Municipio, los que están en el centro del debate por el presupuesto participativo y que se distribuyen entre las 16 comunas y 5 corregimientos de Medellín.

La distribución se hace con base en la cantidad de población y la medición de las condiciones de vida de cada uno de los territorios, a través del índice Multidimensional de Calidad de Vida.

Otro dato ayuda a dimensionar el alcance de esta estrategia: en los últimos cuatro años (2016-2019) se priorizaron y ejecutaron por Presupuesto Participativo proyectos por más de $705.000 millones en barrios y veredas de la capital antioqueña, en rubros tan diversos como educación (programas de acceso a educación superior), atención a poblaciones vulnerables como la tercera edad y brigadas de salud con jornadas de vacunación o jornadas de recreación y deporte, por mencionar solo algunos de los muchos proyectos.

Si ponemos el foco en una sola comuna de la ciudad podemos evidenciar que, por ejemplo, en Manrique (comuna 3) en el 2019 se ejecutaron recursos por $12.835 millones. Los proyectos de mayor valor priorizados fueron los de apoyo económico para los adultos mayores ($2.900 millones), la intervención y mejoramiento de andenes ($2.500 millones) y el programa de apoyo y matrículas con el Colegio Mayor ($1.020 millones).

La apuesta de la Alcaldía, a través de la Secretaría de Participación Ciudadana, es que todos los proyectos que se ejecuten vía PP para el 2021 se encaminen a mitigar los efectos adversos económicos y sociales que trajo la pandemia.

Para tal fin, el Municipio trazó seis ejes transversales entre los que tiene que deberá enmarcarse todo proyecto comunitario que pretenda recursos de presupuesto participativo: salud, educación, reactivación económica, seguridad alimentaria, fortalecimiento del tejido social y garantías de derechos.

Algunos ediles ven con buenos ojos esa iniciativa, pero otros lo califican como invasivo y señalan que les están quitando incidencia a las comunidades sobre qué se debe priorizar, mediante este mecanismo de asignación de recursos públicos que ajusta 15 años. 75 de los 149 ediles y edilesas de la ciudad (el 50,3 %) apoyaron las modificaciones de manera pública, mediante una carta en la que aceptaron los cambios que trae consigo el nuevo decreto.

Santiago Gómez, edil en la comuna 16 (Belén), indicó que, si bien el decreto puede ser asertivo por el contexto de la pandemia, no comparte las formas en las que se planteó y siente que de alguna manera se dejó a un lado el papel de las Juntas Administradoras Locales que no se ven reflejadas en la nueva reglamentación.

“Hubo toda una parafernalia con los ediles para poder sacar ese decreto transitorio y nos citaron a reuniones donde dimos apreciaciones sobre el tema, pero nos llevamos la sorpresa que no se menciona a las JAL y, por el contrario, se da competencias y facultades a Participación Ciudadana, Planeación Municipal y los Consejos Comunales”, dijo.

Jaime Ramírez, edil de la comuna 12, opinó que, pese a la pandemia, dichos cambios desconocen de alguna manera los planes de desarrollo locales de las comunas y corregimientos:

“Lógico que perdimos incidencia, no solo los ediles, sino las comunidades en general porque ya se habían realizado unas audiencias públicas y se habían priorizado temas”, dijo.

Vale recordar que el presupuesto participativo es un ejercicio que contempla cuatro fases: planeación participativa, priorización participativa, ejecución y evaluación y a esta altura del año (con retrasos por la pandemia) avanzaba la fase 2 de la metodología, aún sin finalizar, con la asignación de presupuesto para el 2021 y la posterior selección de la comunidad (por medio de votaciones) de los proyectos escogidos para ejecutarse durante el próximo año.

El concejal Daniel Carvalho explicó que el decreto plantea priorizar unos temas específicos con motivo de la actual contingencia sanitaria y social producto de la pandemia:

“Está situación nos exige a todos priorizar y focalizar los esfuerzos. Me parece que las comunidades, a través de los recursos de Presupuesto Participativo pueden ayudar en ese propósito y más si se siguen respetando su participación y papel en la votación de los proyectos en su comunidad. La administración debe apoyar estas ideas de proyectos priorizados por las comunidades y seguir con la inversión necesaria para continuar el propósito de mitigar los efectos de la crisis. Eso sí, no se le puede cargar esta responsabilidad solo a las comunidades con sus recursos de PP”, opinó.

Cambio en las reglas

El equipo de trabajo del concejal Daniel Duque, que viene estudiando el tema desde hace varias semanas, indicó que es claro que el Presupuesto Participativo, pese a algunas dificultades, es clave porque es el único escenario que tienen las comunidades para incidir directamente sobre sus territorios. La participación debería ir más allá de ediles y alcanzar otros actores comunitarios como ONG, academia y demás:

“Ponerle un decreto transitorio es cambiarle las reglas a la ciudadanía. Ahí vemos un riesgo porque si ya de por sí la gente tiene desconfianza en lo público, si se hace de manera sistemática lo que hace es acrecentar esta desconfianza y generar barreras en los procesos de participación”, explicaron.

También explicaron que, en su criterio, para atender la contingencia de la pandemia están los recursos ordinarios de las dependencias y no había necesidad de acudir a los de Presupuesto Participativo.

Jorge Mejía Martínez, director de Planeación de Medellín desde marzo pasado, ha justificado estos cambios en la incertidumbre que produce gobernar en un contexto de pandemia.

“Dado que el presupuesto participativo y la planeación local no tenían contemplado esta nueva realidad, la idea es re-direccionar recursos significativos para paliar un poco las afectaciones por la pandemia”, explicó esta semana en el programa institucional del Concejo de Medellín que se transmite por Telemedellín.

Un fin que, sin dudas, resulta loable y que los líderes comunitarios no critican. Las inquietudes se concentran sobre las formas en que se tomaron las decisiones y lo que pasará con los proyectos priorizados por la gente que no se enmarcan en los ejes transversales que eligió la Alcaldía.

Todos por Medellín 

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