¿Servicios del futuro [lejano]?: a medio vapor el primer ecosistema del Valle del Software

Según quedó plasmado en el Plan de Desarrollo Medellín Futuro 2020-2023, uno de los objetivos principales es convertir a Medellín en un Valle del Software con el que se transforme la vida de sus habitantes “mediante la generación de capacidades, soluciones y oportunidades eficientes, eficaces y coherentes con las necesidades económicas, sociales, culturales y políticas de toda la población; soportadas en la innovación tecnológica y en la innovación social”.

Una de las primeras acciones con las que se pretendió cumplir esta promesa fue la firma del convenio entre EPM y Ruta N para la creación del Centro de Innovación, Emprendimiento y Transformación Digital de Medellín, mediante el cual se busca la exploración e identificación de las iniciativas del ecosistema de los servicios públicos domiciliarios, algo que a la fecha sigue estando pendiente en la agenda del Valle del Software. Prueba de ello, es que para el año 2021 se tenía un estimado de catorce retos de innovación en temas de medio ambiente, aguas residuales, detección de fraudes y gas, de los cuales solo se llevaron a cabo siete, con una eventual contratación en cuatro de ellos. Para mayo de 2022 solo un reto se había lanzado.

Por datos como los anteriores es posible concluir, preliminarmente (a junio del 2022), que el convenio que dio vida al Centro de Innovación, Emprendimiento y Transformación Digital de Medellín tiene pendiente desarrollar el “núcleo esencial” que motivó su creación. El avance en los objetivos del convenio ha sido mediocre dada la baja ejecución de los recursos aportados: solo 35% respecto de los aportes desembolsados por Ruta N y EPM en el 2021 y 2022, y el 12% del total comprometido para los tres años, esto último teniendo en cuenta que ya ha transcurrido la mitad del plazo de dicho convenio.

Así mismo, de acuerdo con la información entregada por Ruta N a Todos por Medellín, parte de los recursos han sido destinados para cubrir algunos gastos de la Corporación Ruta N, que representan el 41% del total de recursos ejecutados hasta la fecha de corte de este análisis. Si bien se requiere de la contratación de personal para poner en marcha un centro como este, no puede ser esta la principal actividad que hasta ahora se haya adelantado y que estén pendientes las propias de la innovación y el emprendimiento que son precisamente las que transforman la vida de las personas.

Objetivos del CIET: promesas sin cumplir

En la rueda de prensa llevada a cabo el 16 de diciembre de 2020 el alcalde de Medellín, Daniel Quintero Calle, afirmó que el Centro de Innovación, Emprendimiento y Transformación Digital de Medellín sería el primer nodo de innovación de los 32 que hacen parte del Valle del Software. La inversión en tres años sería de $12.000 millones.

De acuerdo con los servidores que gestaron la idea, la creación de este centro instituyó un instrumento que permite obtener recursos de regalías, beneficios tributarios y cofinanciación para EPM; al mismo tiempo que funciona como un centro de pensamiento en servicios de ciudad que comprende actividades de “vigilancia estratégica, diseño y servicios de futuro, eventos de divulgación, publicación de artículos que permiten el relacionamiento público con los diferentes actores del ecosistema” . También fue concebido como una plataforma de desarrollo de negocios que habilita programas tales como: retos de innovación, innóvate EPM, la aceleradora, acompañamiento en casos de negocios y un espacio de experimentación de pruebas piloto. Todo esto en un laboratorio de servicios, de Medición Inteligente, Laboratorios SmartCities y Movilidad, con espacios para proyectos de emprendimiento.

Para el cumplimiento de estos objetivos se definieron cinco rutas: (i) la línea de innovación en la que se adelantan concursos para buscar nuevas soluciones para EPM dentro de los negocios tradicionales; (ii) los servicios del futuro con los que se buscan nuevos negocios para EPM enmarcados en las actividades no tradicionales de los servicios públicos domiciliarios; (iii) la aceleradora que permita buscar nuevos negocios que estén asociados al Centro de Innovación, (iv) la creación de una SuperApp y (v) la creación de la sociedad de la información que permita el aprovechamiento de datos para nuevos servicios y su monetización.

De las cinco líneas, una se encuentra suspendida (aceleradora), dos fueron terminadas anticipadamente (SuperApp y Sociedad de la Información ), y las otras dos siguen activas. Con base en estos datos es legítimo señalar que, si los resultados del Estado en los proyectos de innovación se miden por el número de experimentos o pruebas, los riesgos que asumen, los aprendizajes y las fallas en los procesos que adelantan y la mejora en los procesos vigentes; en el caso del Convenio de Ruta N y EPM el resultado es insatisfactorio si se compara con lo prometido.

Una de las razones para que haya tan poco para mostrar son las deficiencias en la planeación y articulación de cada una de las iniciativas, lo cual está demostrado en el hecho de que la terminación anticipada de los estudios de mercado para la creación de la SuperApp fue decidida por EPM cuando presentó al MinCiencias esta iniciativa para que fuera seleccionada para obtener beneficios tributarios por la inversión en actividades de Ciencia, Tecnología e Innovación. La propuesta fue aprobada por el Ministerio mediante la Resolución 2635 de 2021, con un valor total de $ 76.940 millones. Sin embargo, dicha iniciativa fue cancelada porque no contó con el presupuesto por parte de EPM para su ejecución.

A partir de lo que ocurrió con la SuperApp es claro que el Centro de Innovación no ha cumplido con su finalidad de ser el instrumento que permitiera obtener beneficios tributarios; el objetivo tampoco lo logró EPM cuando presentó la iniciativa por fuera del convenio sin asignarle el presupuesto requerido. La consecuencia de esta decisión es que se ocupó una parte del cupo o límite legal autorizado para la obtención de los beneficios tributarios, en detrimento de otras iniciativas relacionadas con los servicios públicos domiciliarios también aprobadas por MinCiencias, pero que no alcanzaron cupo.

¿Un Centro de Innovación o un centro de gastos?

De los $12.000 millones que fueron aportados al convenio al finalizar el primer semestre de 2022 está pendiente por desembolsar o ejecutar, tratándose de los aportes en especie de Ruta N, la suma de $8.001 millones. De los recursos en dinero desembolsados entre el 2021 y 2022, esto es, $3.955 millones, no se han usado $2.583 millones, correspondientes al 35%. En el cálculo de este porcentaje se incluyen los recursos aún no ejecutados pero que están comprometidos para toda la vigencia del 2022; sin estos compromisos la ejecución desciende al 30%.

 

De los recursos ejecutados, que representan el 35% de los aportes consignados a junio de 2022, el 41% ($587.139.526) fueron entregados a la Corporación Ruta N por concepto de: (i) pago del porcentaje a que tiene derecho por la administración de los recursos de EPM, (ii) pago en el 2021 de la totalidad de salarios de dos de sus trabajadores y (iii) pago de la cuota de administración de las instalaciones en las que funciona el Centro de Innovación; todos ellos, según las cifras que se relacionan a continuación.

Fuente: elaboración propia a partir de los datos dados por la Corporación Ruta N.

Ahora, para el 2022 se contrataron seis personas para apoyar la gestión en diversas áreas del conocimiento del Centro de Innovación, Emprendimiento y Transformación Digital, cuyos honorarios anuales ascienden a $529.867.400; una de estas personas tiene antecedentes en la financiación de campañas electorales, según el informe de El Colombiano en abril de este año . Así mismo, se contrató una consultoría en la línea de Servicios del Futuro por $300.000.000 y se canceló, a través de la participación en un patrimonio autónomo, la suma de $98.389.389 correspondiente a un viaje efectuado a ExpoDubái, que fue criticado por el Sindicato de Profesionales de EPM y UNE, en tanto no había claridad acerca del objetivo de dicho viaje . Finalmente, para el 2022 se espera ejecutar $6.450.000.000 en las líneas denominadas Empresa Altamente Innovadora e Innovación de los Negocios, suma que supera los recursos desembolsados hasta ahora.

Si bien todos estos gastos se consideran legítimos en las fases iniciales o de exploración de iniciativas de innovación, búsqueda de emprendimientos e implementación de herramientas y medios digitales, también es cierto que es necesario, si se quiere avanzar para no perder tiempo y dinero, concretar los acuerdos que permitan adelantar los pilotos, avanzar en la creación de nuevas ideas y proyectos que sean acordes con el objeto de EPM, y garantizar una mayor eficiencia en la destinación de los recursos públicos.

En ese sentido, un Centro de Innovación, Emprendimiento y Transformación Digital debe dedicarse a desarrollar acciones más concretas que hagan parte de su núcleo porque, de lo contrario, el convenio mediante el cual se creó solo será un instrumento formal para dar la apariencia de que Medellín es un Distrito Especial de Ciencia, Tecnología e Innovación; es decir, se tiene tal connotación no solo por la denominación legal, sino por hechos concretos que prueben que entidades como Ruta N y EPM efectivamente están impulsando proyectos viables para la obtención de algunos resultados. Así mismo, si el convenio entre EPM y Ruta N fue el primer ecosistema de los 32 que harán parte del Valle del Software, este necesita mucho más que gastos de administración y de personal que permitan evidenciar que la ciudad está avanzando en esta materia.

Para el caso de los servicios públicos domiciliarios prestados por EPM, es inminente tomar en cuenta la regla de la economista Mariana Mazzucato, según la cual un bajo gasto en innovación y emprendimiento solo está justificado en la medida en que se trate de sectores que no lo necesiten ; no es el caso de EPM, en el que es claro que la competencia con otros actores públicos y privados también está en el desarrollo de nuevas alternativas conexas a los servicios públicos. Para lograrlo, se necesita que el presupuesto asignado sea ejecutado de manera eficiente y con los instrumentos adecuados que aseguren, más allá del resultado buscado, el fortalecimiento en los aprendizajes, el relacionamiento con el entorno, las alianzas público – privadas y la participación de la academia.

Estos elementos aún parecen estar ausentes o son muy tenues en el convenio de Ruta N y EPM, razón por la cual, en este año y medio que resta de vigencia, es necesario redoblar el esfuerzo si se quiere que iniciativas como Nuevas Soluciones o Servicios del Futuro estén en el horizonte cercano y no sean una mera formalidad para encubrir burocracia y gastos ineficientes con los recursos públicos. Sin duda, la ciudad y la región requieren soluciones innovadoras en la provisión, calidad y sostenibilidad de los servicios públicos domiciliarios; para la muestra un solo botón: la crisis de las basuras en Medellín que urge soluciones más allá de una recolección a tiempo y plantea desafíos para no enterrar miles de toneladas de residuos al relleno sanitario anualmente o formas alternas de prestación del servicio en zonas no interconectadas.

 

[1] https://www.facebook.com/epmestamosahi/videos/firma-de-convenio-entre-epm-y-ruta-n-para-la-creaci%C3%B3n-del-centro-de-innovaci%C3%B3n-e/408276763707925/

[2] Así fue caracterizado por el Comité Directivo del Centro de Innovación, según consta en el acta del 20 de mayo de 2021.

[3] Los recursos para la consultoría contratada por Ruta N para esta iniciativa fueron aportados por el Distrito Especial de Ciencia, Tecnología e Innovación mediante el Convenio 738 de 2021. El contratista seleccionado fue BOOST BUSINESS CONSULTING SAS, con quien Ruta N suscribió el Contrato 202200144 por valor de $ $2.318.549.016.

[4]Tal como ocurre en el caso de Carlos Alejandro Posada, quien según la información suministrada por El Colombiano tiene relación con Óscar Andrés Pérez. La noticia se puede consultar en: https://www.elcolombiano.com/antioquia/aportaron-a-campanas-del-aburra-y-ahora-son-funcionarios-JM17283785

[5] https://twitter.com/SinproColombia/status/150200032929

[6] 2015. Pág 49. América en la aldea global: retos y asimetrías.

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