Tarimas, espectáculos y la biblioteca

Por Piedad Patricia Restrepo, vocera de Todos por Medellín

Son muchas las voces de inconformidad en Medellín en lo que concierne a la inversión pública en cultura; para la muestra un botón: el año pasado, Cristóbal Peláez, director del teatro Matacandelas, nos manifestó: “retrocedimos más o menos unos 20 años, volvimos a una cosa… no la llamamos la secretaría de cultura, sino la secretaría de tarimas ciudadanas, volvimos a ese espacio que la cultura, no como proceso sino como espectáculo, es decir, el pueblo quiere cultura, démosles tarimas, hagamos el gran show…nos sentimos absolutamente marginados…”

A esta dura crítica a la gestión de la Secretaría de Cultura de Medellín se suman otras voces que han evidenciado la reducción de los recursos que otrora recibían numerosas instituciones e iniciativas a través de programas como Formación de Públicos o convocatorias para estímulos. También ha habido reproches por la baja en la inversión en la Fiesta del Libro, o el cierre de las bibliotecas públicas los fines de semana.  Asimismo, algunos líderes territoriales han afirmado que con los recursos de presupuesto participativo, las apuestas son casi que exclusivamente para la tarima y el festejo, pero poco para la formación, ya sea cultural o deportiva.

Una mirada a las inversiones en cultura de la Alcaldía de Medellín en los dos primeros años nos muestra que reconstruir la Biblioteca España es lo que la actual administración puede mostrar como de mayor peso en la inversión en cultura dentro de la línea del Plan de Desarrollo transformación educativa y cultural.

La Biblioteca España se construyó durante el gobierno de Sergio Fajardo. Se entregó a la comunidad de Santo Domingo Savio, comuna Popular, en 2007. Al año siguiente empezó a mostrar las primeras fallas en la fachada y para 2013 empezaron los cierres parciales; en agosto de 2015 cerró completamente. Durante la alcaldía de Aníbal Gaviria se solicitaron varios estudios para determinar cuáles eran las fallas de la obra. El municipio de Medellín y la EDU demandaron al diseñador (Mazzanti & Arquitectos S.A.S) quien había sido elegido por concurso arquitectónico; al constructor (Arquitectura y Concreto S.A.S); y al interventor de la obra (A.C.I Proyectos S.A.S); elegidos por invitación pública. Hasta el momento no se conoce el resultado de dicha demanda.

En el Plan de Desarrollo Medellín Futuro quedó consignada la necesidad de recuperar y poner en funcionamiento la Biblioteca. Al respecto, la Secretaría de Infraestructura Física de la Alcaldía manifestó que la garantía de que el proyecto de reconstrucción no corriese con la misma suerte que el anterior era la realización de una licitación pública y objetiva.

Efectivamente, el 26 de noviembre de 2021 se adjudicó el proceso de licitación pública a I.D.C INVERSIONES S.A.S., para la “rehabilitación e intervención del parque biblioteca zona nororiental, Municipio de Medellín”, por un valor de $28.075 millones y un plazo de ejecución de doce meses.

No obstante, llama la atención que la licitación fue suspendida y que, al abrirse nuevamente el 8 de noviembre, solo hubo una empresa interesada: I.D.C INVERSIONES S.A.S.; finalmente la licitación fue cerrada 4 días después. Es importante señalar que para el proceso y las observaciones a pliegos de condiciones hubo menos de 48 horas. La experiencia solicitada parece ser excesiva: se exigía experiencia mayor a lo que se iba a ejecutar, en cuanto al área y presupuesto, en un solo contrato; se incluyó un puntaje a la experiencia adicional del proponente, lo cual va en contra del artículo 5 de la Ley 1150 de 2007, en tanto este criterio debe ser usado solamente en consultorías; además, la experiencia debía ser en construcción de bibliotecas, instituciones educativas o ludotecas, así como intervenciones de urbanismo en el sector público. En otros términos, sí hubo licitación, pero con unas particularidades que la hacen sospechosa, máxime si a esta solo se presentó una empresa.

El propietario de la empresa I.D.C construcciones[1] es el señor Luis Felipe Agudelo Mesa. Agudelo, según el diario El Colombiano, tiene una relación estrecha con el señor Luis Pérez Gutiérrez, que se remonta a la campaña a la Alcaldía de Pérez, en el año 2000; Agudelo aparecía como uno de los asesores de un círculo más cercano. “Para ese entonces, la empresa IDC tenía apenas cinco años de existencia. Tras el triunfo de Pérez, IDC se encargó de extender buena parte de la red de las ciclorrutas de Medellín que generaron gran controversia por los sobrecostos y porque, en parte, se financiaron con plata de Empresas Varias”[2].

Retomando las cifras, la inversión promedio anual de los primeros años del gobierno de Quintero es muy similar a la de los dos periodos de gobierno anteriores. Pero, ¿cómo es posible esto si se le compara con las múltiples voces de protesta por el recorte presupuestal de muchos programas de la Secretaría de Cultura? Porque el aumento en la inversión en construcción, mantenimiento y adecuación de la infraestructura cultural y artística de 2021 se pudo lograr reduciendo, a su vez, la inversión en otros frentes de la Secretaría, principalmente con la reducción del fomento, apoyo y difusión de eventos y expresiones artísticas y culturales. Así las cosas, mientras en el periodo 2016-2019 se invirtieron en estos ítems un promedio anual de $92.667 millones, en los dos primeros años de esta Alcaldía bajó a $68.791 millones promedio anual, para casi $ 24.000[3] millones menos por cada año.

Esa reducción pesa bastante en las organizaciones culturales que velan por el fomento de la cultura y las artes y termina impactando el acceso de los ciudadanos a la cultura como manifestación artística, pero también como forma de interrelacionarnos con los otros, a lo que comúnmente llamamos cultura ciudadana. El aumento en las cifras de accidentalidad vial, los problemas de ruido, las mayores denuncias por violencia intrafamiliar e interpersonal, el desorden en las calles -principalmente en el centro-, nos hablan de una ciudadanía más inculta, con mayores carencias para resolver sus conflictos, para acatar las normas, para interactuar de forma pacífica. Frente a esto,  las campañas de cultura ciudadana son escasas o nulas para los temas en cuestión. Peor aun, si el líder en la gestión de lo público en la ciudad no da ejemplo en su actuar, qué podemos esperar. Daniel Quintero se dedicó a pelear, a mentir y a manipular. Esto termina impactando en el imaginario colectivo.

Así las cosas, como he resaltado en otras columnas, estamos ante un problema en la definición de prioridades. La administración distrital apostó menos por la cultura. Con un mayor presupuesto total para inversión frente a administraciones precedentes, $5,32 billones anuales en promedio frente a $4,98 billones en el periodo 2016-2019 y $4,74 billones en 2012-2015, decidió poner menos a la bolsa, lo que evidencia que, pese a que invirtió en la reconstrucción de la Biblioteca España, indiscutible inversión, aunque con dudas en la forma de adjudicar los recursos, para hacerlo redujo sustancialmente los recursos para el fomento de la cultura en la ciudad.

 

[1] Esta empresa también aparece vinculada al caso en disputa del lote de Aguas Vivas, por el cual, el municipio de Medellín está dispuesto a comprar (algo que ya era suyo), por más de $40.000 millones. Este lote, antes de ser cedido al municipio de Medellín finalizando 2019, era de propiedad de I.D.C INVERSIONES S.A.S en un 34,5%. Sobre este caso, el cual denunciamos ante la Fiscalía, hablaremos en otro momento.

[2] El Colombiano. 23 de enero de 2022. https://www.elcolombiano.com/antioquia/la-biblioteca-espana-la-construira-cuestionado-amigo-de-luis-perez-FD16409286.

[3][3] Todas las cifras provenientes del Formulario Único Territorial y en pesos constantes de 2021.

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