Tres lugares y tres reflexiones de nuestro último recorrido de Jóvenes y Democracia

Después de nuestro primer recorrido de Jóvenes y Democracia se nos quedaron varios temas sobre la mesa por discutir, por eso decidimos hacer un nuevo recorrido buscando reflexionar sobre el ejercicio de “la democracia entre quienes piensan diferente” así que con la guía de Lina Guisao y los miembros de Hablalo, nuestra escuela de ciudadanía activa, caminamos por tres lugares que nos llevaron a tres reflexiones sobre el ejercicio de la democracia.

Visitamos el espacio donde se encontraba el mural de “El Pueblo No Se Rinde” que durante las protestas del 2020-21 fue escenario de encuentros y diferencias sobre quienes tenían derecho a plasmar lo que pensaban en los muros de la ciudad y hasta donde era lícito que quienes pensaran diferente intervinieran la obra original; este mural nació en las jornadas de protestas de 2021 luego de que un grupo de artistas del grafiti se pusieran de acuerdo en hacer una obra alusiva a lo que estaba sucediendo[1], fue quizás la primera vez que varios artistas colaboraban en una obra para sentar posición política frente a lo que estaba sucediendo en el país.

Esta obra reemplazó a otro mural previamente censurado por la fuerza pública que decía “Estado asesino” hecho que mientras era aplaudido por un gran sector de la ciudad, para otros era tomado como un acto de represión.

Aunque nosotros no asumimos una postura por uno u otro, lo que pasó nos llevó a reflexionar  como ciudadanos sobre cuáles eran los límites de la libertad de expresión y qué tanto estábamos dispuestos a defender esa libertad cuando se ejercía desde una postura política diferente a la nuestra.

Luego, nuestro recorrido nos llevó al Skatepark del Estadio donde pudimos conversar sobre la legalización de la marihuana y la apropiación del espacio público, el consumo responsable como parte fundamental de la desestigmatización y cómo abrirnos a la posibilidad de cambiar el enfoque que se tiene frente a la droga podría ayudarnos a fortalecer nuestra democracia.

Fuimos testigos de cómo el skatepark se ha convertido en un espacio de reunión para skaters, bikers y patinadores y, al mismo tiempo, un espacio para el consumo de marihuana, discutimos sobre como la desestigmatización y legalización del consumo podrían llevar a cambiar el enfoque de la política estatal frente al uso de drogas, mayores rentas para el Estado, posibilidad del uso medicinal y un enfoque de salud pública que conduciría a que el Estado se plantee la posibilidad de la regularización teniendo en cuenta la importancia del enfoque Sustancia, Sujeto y Situación[2].

Hablamos también de los riesgos que conlleva la legalización de la marihuana si no se hace de la manera correcta, la transición a un escenario legal que debe pasar por un Estado capaz de regular el uso de la sustancia no solo de manera recreativa sino también medicinal y cómo no se puede desconocer que grupos al margen de la ley se han beneficiado de rentas criminales, finalmente, más allá de una postura a favor o en contra, nos preguntamos sobre qué papel debe tener el Estado frente a las decisiones que tienen los individuos en lo que a consumo de sustancias recreativas refiere.

Luego estuvimos en el parque Simona Duque, junto al monumento a las víctimas de las minas antipersonales llamado “Gesto humano” y elaborado con una prótesis real de un soldado, este monumento reemplazó al de “Los Héroes de la Libertad” que tras ser develado en el 2019, menos de un año después fue vandalizado en medio de una protesta en contra de la fuerza pública. Allí conversamos sobre el carácter político del arte y de los monumentos, cómo el arte muchas veces sirve no solo para rendir homenaje sino también para hacer visibles posturas políticas y discutimos sobre el fenómeno de la vandalización de monumentos, algo que suele dividir opiniones, puesto que hay quienes defienden esta práctica como una forma que tiene la sociedad para mostrar su inconformismo frente al relato que los monumentos cuentan y hay quienes rechazan la vandalización de los monumentos puesto que al mismo tiempo son parte de la identidad de la ciudad y cuentan también una parte de la historia.

Mas allá de si estamos de acuerdo o no con la resignificación o vandalización de monumentos, reflexionamos sobre cómo la construcción de democracia es también un choque constante de ideas y posturas, sobre el deber ser del arte en la construcción de un relato como sociedad y cómo la construcción de una sociedad diversa debe reconocer diferentes posturas políticas aunque estas en ocasiones resulten incómodas. Sin embargo, también nos preguntamos: ¿en qué escenarios y hasta qué punto es lícita la imposición de una visión política mediante la construcción de un monumento o su vandalización?

Finalmente, si bien para nosotros lo que sucedió con los murales en el deprimido de San Juan con la 80 o en el Monumento a los Héroes de la Libertad puede ser considerado hoy como una conversación de ciudad, creemos en la necesidad de construir espacios de conversación y construcción de democracia que no impliquen la vulneración de las posturas políticas del otro, puesto que la democracia debe ser una construcción que se da desde la diferencia.

 

[1] Durante el 2020 y 2021 Colombia vivió una serie de movilizaciones originadas en un impopular intento de reforma tributaria y un descontento general con el gobierno nacional.

[2] Un consumo responsable de SPA pasa por la consideración de la sustancia que se consume, de la situación ideal que debe ser segura y de un sujeto que lo hace teniendo en cuenta su mayoría de edad y su postura responsable frente al consumo.

 

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